Para mostrar el corazon no necesito ser poeta ...solo me basta un sentimiento y un pincel , una lágrima y un lienzo , la esperanza y su color , un suspiro , la añoranza y en esta noche , la luna para trazar lo que siento
Maria
El árbol dibuja su última sombra sobre una cálida tarde; duermen los luceros aventajados de siempre, esos que ríen y nunca envejecen, condenando los oscuros caprichos de las emociones.
Subo por el sendero que me llevan al cielo, camino por las espaldas de los caminos dormidos, esos... donde la lluvia dibujó castillos y el tiempo escribió su historia.
Mientras, la brisa por momentos, descorre la sutil niebla que vela
Languidecen las luces y se suavizan los contrastes. Es la hora de la tarde que,da paso a las primeras sombras, que se balancean sobre la puesta de sol. Callan los gorjeos y enmudecen los sentidos, todo tiene el poder del silencio, quieto... mudo... infinito...
Camino por la piel del paisaje, y mis pasos se desvanecen en el intenso tapiz lavanda Estoy lejos del mundo, al pie de las montañas, que hacen guardia a los susurros del viento durante su sueño.
Pueblo de piedra, bello y misterioso, eco de las canteras del ayer cinceladas por arquitectos mitológicos del tiempo, nostálgicos que guardan en secreto su saber.
Hago preguntas al alba, preguntas por el sol que duerme con el color de la noche en su pelo; preguntas, que me susurran los astros bajo el plomizo cielo.
Cuando todas las puertas se cierran, sólo el verso se abre, como galán que, en la noche, deja manar de sus pétalos toda la fragancia que el viento precisa para rozar la luna.
voy caminando por el tiempo En busca del arco iris Quiero buscar en los colores La frescura de una mañana La suave brisa de la noche Y un atardecer en el alma
Una noche de enero llovía a mares y empezó a formarse en mi ventana un garabato.
Con él pinté por vez primera mis sentimientos en versos de colores. Con él descubrí un camino y un andar que me condujo al océano de mi ser: Alegrías y tristezas, sueños y desvelos, ausencias y silencios, amor, viento, cielo y mar.
Así, sembrando garabatos en el tiempo, revuelvo los mares y agito los ríos con torrentes de ternura contagiosa.
Y me imagino por un momento que con música celeste voy llenando de suspiros y notas las locuras de esta vida.
Entre sueños distraigo la mirada, esperando por el alba transparente y guardo tras estos garabatos el reflejo de una lágrima que siente.